Spoiler: El orgasmo aparecerá cuando dejes de buscarlo.
Tenemos un cuerpo preparado para el placer. Todo nuestro cuerpo, nuestra piel y no sólo las llamadas zonas erógenas (especialmente los genitales) es receptor y emisor de placer, y de satisfacción, y bienestar y goce.
Frente a ello y cual industria mercantilista hemos puesto al orgasmo más al servicio de nuestros miedos que de nuestros deseos. Más que vivirlo como una posibilidad de sentir una experiencia placentera lo hemos convertido o pervertido en una necesidad de comprobación.
Disfunciones orgásmicas, anorgasmias, trastornos orgásmicos… de nuevo la patologización de lo erótico, la alteración de lo que es puro sentir al servicio de la necesidad de etiquetas y diagnósticos que llenan titulares.
Esta instrumentalización de la respuesta de nuestro cuerpo que de base es natural la hemos alterado para convertirla en un artificio a nuestro servicio.
Nuestras inseguridades lo han atrapado para darle una utilidad, un medio para conseguir un fin que es sentirnos a la altura, saber que hemos “terminado” el encuentro y sobre todo sentir que lo hemos conseguido.
Frente a todo esto la biología nos lo define como respuesta de nuestro organismo no es ni más ni menos que una descarga repentina de la tensión acumulada durante el ciclo de la respuesta sexual, resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica, caracterizadas por el placer sexual. Experimentados por hombres y mujeres, los orgasmos son controlados por el sistema nervioso involuntario y a menudo se asocian con espasmos musculares, euforia y vocalizaciones.
Lo cierto es que cuando estudiamos en Sexología la Respuesta sexual Humana, aprendemos que son parecidas, pero no iguales en el caso de los hombres y en el de las mujeres. Si bien en todos los casos tienden a seguir el esquema D.E.M.O.R que se refiere a los 5 elementos o fases de la RSH: Deseo-Excitación-Meseta-Orgasmo-Resolución.
Si nos damos cuenta cada una de estas fases o categorías tiene un correlato emocional, fisiológico que dependiendo de cada caso tendrá más o menos peso. Y lo más importante, es que cada una de ellas estará conectada con la anterior de una forma más o menos correlativa.
Así el deseo, con un componente más emocional y de base para toda la RSH será un requisito indispensable para la excitación que tendrá un correlato más físico. Sentirnos deseantes, deseables, deseadas y deseados forma parte del propio juego y encuentro erótico.
La excitación y sus derivas, modos y posibilidades (estimulaciones y habituaciones) hará que podamos disfrutar de un período de meseta donde se sostienen excitación y deseo hasta que llegar un tope, un techo que activa la plataforma orgásmica y dispara orgasmo con muchos correlatos fisiológicos e igualmente emocionales.
Tras el orgasmo vendrá la resolución, una experiencia relajante debido a la liberación de neurohormonas como la oxitocina, prolactina y endorfinas que en el caso del hombre abrirá a un período refractario de descanso, y en el de las mujeres no se dará esta necesidad de pausa.
Frente a la satisfacción en el encuentro erótico buscamos conseguir un orgasmo como quien consigue un check, una comprobación de que todo está bien, de que soy capaz de obtenerlo, soy normal y no me tengo que preocupar.
Al final lo que observamos en las dificultades con los encuentros eróticos normalmente tienen más que ver con preocupaciones excesivas, miedos, alertas y anticipaciones de desastre que impiden a la persona estar presentes y vivirlo sin más.
Lo que nos encontramos más son con problemas con la excitación (aumentados en los hombres pendientes de sus erecciones), los cuerpos están más alertados que excitados, más preocupados que abiertos a la entrega, más hiper controlados que deseosos de abandono… y así, el cuerpo no llega a ningún sitio más allá de la propia frustración.
Qué tal si en vez de forzarnos, en vez de alterar nuestro deseo para cumplir no se sabe muy bien con qué o con quién, nos dedicamos a ser y sentir de forma honesta, deseantes y consecuentes con lo que sintamos sin más.
¿Para qué sirve un orgasmo? Realmente no tiene ninguna utilidad, y el hecho de dársela es una trampa. Esto va más bien de eros, de deseos convertidos en excitaciones que se manifiestan de mil maneras en nuestros cuerpos.
Si algo nos queda claro es que el orgasmo es más un resultado de un cuerpo que desea, siente, se excita, juega y se abandona a su propio placer. El placer que siempre es mi responsabilidad, el placer y el goce para el que todas y todos, por suerte. venimos gratamente preparados.
Marta Pascual – Directora de ESPACIO






